Escrito por Juan Sánchez Sotelo

Todos los textos, el diseño gráfico utilizado en las entradas, así como los esquemas y dibujos superpuestos en los cuadros sobre los que se analiza la composición están realizados por Juan Sánchez Sotelo y están sujetos a derechos de propiedad intelectual.

martes, 25 de enero de 2011

SENSIBILIDAD

Hay un uso común en arte de la palabra sensibilidad según el cual tener sensibilidad significa tener un "gusto educado".


De esta manera una persona sensible pasa por ser una persona formada , que conoce la historia del arte y las teorías de los historiadores y de esta forma puede entender una obra de arte y valorar cuando es buena y cuando es mala.


Esta postura llevada a sus últimas consecuencias lleva a esa persona a marcar un baremo en función de la calidad: si es bueno es arte si es malo no es arte.


Marcel Duchamp ya puso en evidencia este argumento (primero con su obra "Fuente" y el escrito posterior firmado Robert Mutt y más adelante en su texto "El proceso creativo").


Una de las acepciones de sensibilidad tiene que ver con la precisión, suele ser aplicada a las máquinas que miden alguna magnitud.


De esta manera un experto en arte con mucha sensibilidad sería capaz de detectar el arte en cualquier cosa incluso en diminutas proporciones y podría precisar el límite justo, la línea que separa lo que es arte de lo que no lo es.


Esta forma de entender la sensibilidad fue entrando en nuestra cultura desde la Ilustración y a pasado a ser una de las ideas comunes sobre las cuales, a nada que nos descuidamos, acabamos interpretando el arte.


Así el público interesado en el arte puede buscar expertos sensibles que les ayuden a discernir cuando algo es ARTE con mayúsculas y cuando no.


En un post anterior ya explique como entiendo yo el papel de la crítica.


El problema es que el arte tiene muchas posibilidades y su valoración es siempre subjetiva. No todos buscamos las mismas cosas en el arte, buscamos la experiencia del arte motivados por nuestras necesidades y nuestros deseos.

Los autores actualizan del arte aquellas posibilidades que necesitan o quieren y el espectador lo normal es que busque aquellas experiencias que le consuelen o que le gratifiquen.


Cuando entramos en un museo o un sala de exposiciones experimentamos las obras condicionados por nuestra idea de arte, que depende, a su vez, de lo que estamos buscando. Imaginemos un espectador que valora antes que nada la creatividad y a otro que valora especialmente la habilidad técnica ¿cómo se enfrentaran cada uno de ellos a un cuadro de Klee y otro de Sorolla?


También lo expertos tienen sus querencias y su manera de pensar, pero eso no tiene que llevar a imponer a los demás sus gustos. Eso equivaldría a que todos sintiéramos lo mismo, nos emocionáramos con las mismas cosas o que nos viéramos afectados de la misma manera por ellas. Eso equivaldría a que todos fuéramos iguales.


Que alguien pretenda que todos seamos como el dice que hay que ser suena mal, muy mal.


La educación, la formación tiene que ser una herramienta al servicio de la persona, nos tiene que ayudar a pensar, a tomar nuestras decisiones no ha unificar nuestros gustos santificando dogmas o apoyando la infabilidad del experto.


Por suerte siempre hay muchos expertos y aunque los más engreídos no admiten dudas, siempre tienen distintas opiniones (a veces lo único que importa a algunos es diferenciarse de los otros).


Otra cosa es que la formación te puede hacer más sensible. Es verdad que cuantas más experiencias hayas tenido, cuanto más hayas analizado, cuantas mas opiniones hayas leído, entendido, discutido mejor valoraras la obra.

Cuanto más preparado estas, más enrriquecedora puede ser la experiencia del arte. Y en ese sentido hay obras que dan mucho y otras que dan menos, algunas prácticamente nada.


El arte, además, tiene dos características, es un lenguaje y suele ser autoreferencial, de tal forma que pide un conocimiento previo.


Sensibilidad en su primera acepción es capacidad de sentir. Remite en primer lugar a la capacidad de nuestros sentidos para captar información, pero en segundo lugar se dirige a nuestra capacidad de entender y asilimilar lo que sentimos, lo que sentimos NOSOTROS.
Ese entendimiento crece de la experiencia.
Una persona con mucha sensibilidad es también una persona capaz de captar pequeños matices, de ir más allá de la primera impresión, abierta a sentir cosas nuevas.


En el aprendizaje debe darse un aumento de la sensibilidad, en el sentido de ser capaces de sentir muchas cosas, de estar poco condicionados (ni ignorancia ni cezarrazones radicales) de ser libres en la medida en que podamos (sobretodo de no renunciar la la libertad aunque sea utópico).


A mi entender cuando al realizar una obra vemos muchas posibilidades y entendemos distintos caminos somos sensibles. Cuando al ver una obra nos podemos poner en el lugar de otro y entendemos distintos puntos de vista, estamos siendo sensibles.


Eso si, finalmente tenemos que tomar decisiones, debemos tener nuestro criterio y debe estar argumentado.


Seguramente a todos nos ha pasado que algo que te parecía increíble cuando eras más inexperto, (cuando habías visto pocas cosas y no estabas tan formado) ahora no te lo parece tanto.

Puede que incluso tengas cierto pudor al recordarlo. La experiencia suele acabar con la inocencia. Pero lo que sentías en aquel momento era real y seguramente recordaras con nostalgia como te sentías. Buscaras ese sentimiento en cosas nuevas porque lo que valía entonces ahora ya no alcanza.


Cuando vemos que alguien se emociona con una cosa que entendemos flojita, pensamos: si viera esto otro, si supiera de aquello... Algunas personas ante esta situación intentamos enseñar esas otras cosas pero a mi juicio mostrar cosas, explicar como lo vemos nosotros, no es imponer mi criterio.
Es más, lo realmente valioso de una obra es como nos hace sentir. Lo más importante del arte son el autor y el espectador.

Yo por mi parte me empeño en seguir aprendiendo cosas y espero seguir creciendo.

Que las personas sean sensibles no es que tengan "un gusto educado" en el sentido de aleccionado. Que una persona tenga un "gusto educado" no da derecho a mirar por encima del hombro a nadie ni a menospreciar lo que siente.
Tampoco es de recibo esa ignorancia arrogante y atrevida que lleva al menosprecio del saber. Si lo piensas bien entre un radical inculto y un radical culto solo hay unas ideas que creen que le dan la razón.

Planteate esta pregunta, si tuvieras que elegir que preferirías hacer/ver una obra que te llenara por completo o una obra que todo el mundo aplaudiera. Mejor si son las dos cosas, pero ¿si tuvieras que elegir?

1 comentario:

Enmarcación y Cartonnage Creativo. dijo...

Que me llenara a mi....me daría igual que fuera aplaudida por todos

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